La mujer que evito que Hitler fuera envenenado.

Cuando eres odiado por todo un país, es bastante común que temas ser asesinado incluso cuando comes. En el caso de Adolf Hitler no solo era odiado por un país, sino por todo el mundo. Por ello su temor era bastante justificado. Para evitar la muerte en más de una ocasión, lo que Hitler hizo fue obligar a 15 mujeres a que probaran sus comidas antes de que él lo hiciese. Una de ellas fue Margot Wölk.

La historia de Margot Wölk no se supo hasta bien entrado el siglo XXI, cuando decidió romper el silencio y contarle a un periódico alemán lo que había vivido en los últimos años de la guerra, época que ella misma define como la más dura de su vida.

La historia de la catadora de Hitler

Aunque en un principio se había negado a participar de la liga de las muchachas alemanas (la contraparte femenina de las juventudes hitlerianas) Margot Wölk fue contactada en el año 1942 por el alcalde de una localidad alemana, y junto a otras 14 muchachas fueron obligadas a ser llevadas a un barracón todos los días, donde cocineros le daban de probar lo que el malvado dictador comería ese día.

 

Hitler

Los rumores sobre que los Aliados tenían planes de matar a Hitler envenenándolo habían puesto paranoico al dictador, por lo cual las 15 mujeres tenían acceso a platos deliciosos y suculentos, una hora después de que las mujeres habían probado todos los platos y no manifestaban signos de envenenamiento, la comida era llevada para que comiera Hitler.

A pesar de que tenían acceso a grandes mesas de maderas llenas de platos con verduras, frutas exóticas, fideos, salsas y postres, nunca pudo disfrutar de la comida, ya que el siguiente bocado podría ser el próximo. Margot Wölk no reveló públicamente su historia hasta 2012, poco después de haber cumplido 95 años, y cuando ya habían pasado exactamente siete décadas desde que fue reclutada por Hitler para probar su comida potencialmente envenenada.

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